lunes, 26 de junio de 2017

ZOONOSIS MAS FRECUENTES

Leishmaniosis: es transmitida por la picadura de un mosquito llamado Flebotomus perniciosus y en gran parte del territorio español se ha convertido en una enfermedad endémica. Es muy grave para los animales, ya que no existe tratamiento curativo, aunque se puede controlar con medicación y revisiones periódicas. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran las descamaciones cutáneas, pérdida de peso, zonas sin pelo, úlceras cutáneas y mucosas, hemorragias nasales y diarreas que no remiten. Normalmente el sistema inmune del hombre está preparado para combatir esta enfermedad. Sólo algunas personas enfermas o inmunodeprimidas pueden contagiarse, pero sólo si le pica un mosquito infectado y nunca por el contacto con el perro. No obstante, se han registrado algunos casos de contagio directo mediante transmisión mecánica o por contacto directo con lesiones.


Toxoplasmosis: suele ser transmitida por los gatos, a los que causa una leve apatía y diarrea, mientras que en el hombre puede generar un cuadro agudo o crónico, que se manifiesta en forma de resfriado. No obstante, es especialmente peligrosa para las mujeres gestantes, ya que puede producir alteraciones en el crecimiento del feto o provocar abortos. El contagio se produce únicamente a través del contacto directo con los huevos de toxoplasma que están en las heces de los gatos, por lo que la prevención pasa por limpiar adecuadamente y siempre con guantes de goma todos los utensilios utilizados por el animal.


Leptospirosis: es una enfermedad grave causada por una bacteria llamada Leptospira y es frecuente en países tropicales y subtropicales. Afecta al hígado y al riñón del animal infectado y los síntomas más frecuentes son fiebre, pérdida de apetito e ictericia. Los animales infectados eliminan el microorganismo por la orina contaminando suelos, aguas y vegetales, de manera que el contagio al ser humano se produce al entrar en contacto con estos elementos contaminados. La vacunación y el control higiénico del ambiente ayudan a prevenir la enfermedad.

Campylobacteriosis: afecta a la zona intestinal y, raramente, a la circulación sanguínea. Entre los animales que llevan esta bacteria en su intestino se encuentran los cerdos, el ganado, los perros, los gatos, los pájaros y algunas aves de corral. Se transmite comiendo el alimento o bebiendo el agua contaminada . Causa diarrea, fiebre y sangre en las heces, y la mayor parte de las personas se recuperan por sí mismas sin ayuda de fármacos. Las medidas preventivas son similares a las que se adoptan en caso de salmonelosis.

Rabia: se contagia por mordedura o contacto directo de mucosas o heridas con la saliva del animal infectado. No existe tratamiento ni para los animales ni para el hombre, por lo que la mejor herramienta preventiva es la vacunación de la mascota. El cuadro clínico progresa rápidamente: el animal sufre trastornos del comportamiento debido a las alucinaciones, pérdida de apetito y finalmente queda paralítica. La muerte se produce en menos de quince días.

Tiña: es una infección cutánea causada por un hongo que afecta a la piel tanto de los animales como de las personas en cualquier parte del cuerpo. Es frecuente en perros y gatos que pasan mucho tiempo fuera de casa. El hecho de bañar con mucha frecuencia a las mascotas hace que sean más susceptibles a contraer la tiña, pues el baño elimina el sebo protector de la piel. Se contagia por contacto directo o indirecto con el animal enfermo y causa alopecia, ya que los cabellos de las zonas infectadas se rompen y la zona se inflama. También son frecuentes las escamas y la caspa en la lesión. No existe ninguna vacuna eficaz para los animales, por lo que la mejor prevención consiste en extremar las medidas higiénicas. 

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