Tomar el sol produce vitamina D
El cuerpo humano, al recibir los rayos del sol, metaboliza mejor la vitamina D. Así, como la jardinería es una actividad al aire libre, el cuerpo produce naturalmente vitamina D. Esta vitamina cumple funciones sobre los huesos y recientemente se ha descubierto que frena el envejecimiento. Una ligera exposición solar resulta beneficiosa. No hay que olvidar, por tanto, llevar sombrero y crema solar e hidratarse a menudo bebiendo agua.
Ensuciarse con tierra es bueno
Trabajar con las manos en la tierra es beneficioso. Algunas personas creen que la tierra es algo sucio y hay que evitar mancharse con ella, especialmente, en el caso de los niños. Pero, en realidad, ocurre todo lo contrario. Que un niño quiera jugar con la tierra (y hasta comer tierra) es lo más normal del mundo.
La tierra contiene minerales y microorganismos que mejoran el sistema inmunológico. Ensuciarse las manos, la cara o las uñas con tierra al cuidar del jardín o el huerto fortalece el cuerpo.
Reducir el estrés
El estrés es uno de los grandes males de la actualidad. Es perjudicial para el cuerpo, que puede sufrir infartos u otras enfermedades, y para la mente, ya que el estrés puede llegar a derivar en un problema psicológico.
Se puede ir al psicoanalista o se puede cuidar un jardín, una tarea relajante y gratificante. Ver crecer una planta hasta que da sus frutos es la mejor terapia.
Ejercicio físico
Cultivar, arar, regar, fertilizar, podar, elaborar compost suponen hacer un ejercicio físico moderado que fortalece el cuerpo.
Alimentación sana
Comer hortalizas y frutas cultivadas por uno mismo y, además, preferiblemente de forma orgánica, mejora la alimentación y, por tanto, las defensas del cuerpo. Además, es una forma de ahorrar un poco de dinero
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